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Nuevas fórmulas colectivas hacia la sostenibilidad empresarial


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Adrián Díaz-Caneja | Madrid

La digitalización y la transformación energética se han convertido en las piedras angulares del nuevo sistema de producción y consumo que persigue Europa. La palabra sostenibilidad resuena con fuerza en los planes de empresa a todos los niveles, sin embargo, la iniciativa individual cosecha resultados más profundos cuando parte de iniciativas compartidas. Los denominados polígonos autosuficientes, en el sector logístico e industrial, son prueba de ello.

La apuesta por el autoconsumo toma impulso

Además del ambiental, existe otro reto no menos importante para las empresas españolas: incrementar la competitividad gracias al empleo de energía más económica. Y en ese reto, la clave pasa por el autoconsumo.

Después de dos años especialmente complicados debido a la crisis energética desatada por la guerra de Ucrania, empresas y Administraciones regionales y locales han visto en los polígonos autosuficientes una tabla de salvación. De hecho, durante 2023 están surgiendo iniciativas que ponen de manifiesto el creciente interés en este tipo de fórmulas colaborativas, no solo entre empresas, sino entre éstas y la iniciativa pública.

En Lekunberri, por ejemplo, se daba luz verde el pasado mes de marzo a la primera comunidad energética industrial en Navarra, con una potencia de 3,7 MW, que ocupará 40,000 m2 de cubiertas de la mano de 13 instalaciones compartidas. Este proyecto, que ha sido posible gracias a la colaboración de la CCAA, la Administración local, la Cámara de Comercio de Navarra, la distribuidora Edinor y las 17 empresas emplazadas en el polígono industrial, posibilitará un ahorro de 24.000 toneladas de CO2 en los 25 años de vida útil de los equipos.

También a principios de este año se constituía en la localidad de Éibar la primera comunidad energética de empresas industriales de Euskadi, TEK Azitain, que suministrará 156 kW de energía renovable a ocho empresas del polígono gracias a las 347 placas fotovoltaicas en la cubierta. El ahorro en la factura eléctrica anual podría ser del 25 % y evitaría la emisión de 972 toneladas anuales de CO2.

Estos no son los únicos ejemplos. Cada vez son más las comunidades energéticas empresariales en polígonos españoles constituidas, como la de Jinámar, en Gran Canaria, o la del polígono de Urtinsa, en Alcorcón, Madrid, que también han visto la luz este 2023. Estas se suman a comunidades energéticas ya en curso, como la de Granollers, Barcelona, que opera desde el año 2020.

Cuando las pymes tiene la llave hacia la sostenibilidad

Uno de los grandes hándicaps que tiene el tejido industrial español es la brecha que existe entre las grandes empresas y las pymes en lo que respecta a digitalización y sostenibilidad. Las más pequeñas se ven a menudo incapaces de afrontar los grandes desafíos de esta década. Es por esa razón que fórmulas empresariales y públicas como son los polígonos autosuficientes suponen un balón de oxígeno para el sector.

Según los datos del Barómetro ODS 2022, impulsado por Esade, solo el 34 % de las empresas españolas tiene una estrategia empresarial alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Entre las grandes compañías, esta cifra se sitúa en un 9 %. El estudio muestra, además, que el 89 % de las empresas de menos de 50 personas en plantilla no ha efectuado ningún tipo de análisis de su estrategia de sostenibilidad. Algo que ocurre en 1 de cada 3 organizaciones de más de 250 empleados.

El camino por recorrer es aún largo para la industria española, más si cabe para las pymes del sector, así que, acortar distancias con fórmulas colaborativas como los polígonos industriales autosuficientes parece, cuanto menos, deseable.

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